Facilitación Sistémica de Equipo

La facilitación sistémica de equipo es una forma de acompañar a los equipos creando un espacio de exploración para abrir nuevas posibilidades de funcionamiento. Lee más sobre este tema.

Damien Duby

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Facilitación Sistémica de Equipo: encontrar el mejor lugar para crecer

La facilitación sistémica de equipo es una forma de acompañar a los equipos que pone el foco en observar sus dinámicas colectivas y su relación con el sistema más amplio (organización, clientes, entorno).

No se centra tanto en alcanzar un objetivo previamente definido, sino en descubrir junto al equipo cuál es su “mejor lugar” posible y cómo puede llegar hasta allí.

En este sentido, el papel del facilitador es crear un espacio seguro, participativo y vivencial, donde el equipo pueda explorar lo que ocurre en su sistema, reconocer tensiones, y abrir nuevas posibilidades de funcionamiento más sanas y efectivas.

Los principios sistémicos en la facilitación

La facilitación sistémica se apoya en los principios fundamentales que rigen cualquier sistema humano:

  • Propósito: recordar para qué existe el equipo.

  • Completo: valorar a cada miembro y reconocer que todos forman parte del sistema.

  • Orden: respetar los roles y funciones naturales.

  • Equilibrio entre dar y recibir: asegurar que las contribuciones y beneficios estén en armonía.

El facilitador ayuda al equipo a “mirar” estos principios y detectar qué aspectos se encuentran en equilibrio y cuáles necesitan ser restaurados

Facilitación sistémica de equipo versus coaching sistémico de equipo

Aunque ambos parten de la mirada sistémica, la intención principal es distinta:

  • En el coaching sistémico de equipo, el trabajo se orienta hacia un objetivo ambicioso previamente definido por la organización o el propio equipo. El coach acompaña con preguntas, observaciones y conversaciones para que el equipo se alinee y alcance ese resultado extraordinario.

  • En la facilitación sistémica, el punto de partida no es un objetivo fijo, sino la búsqueda de un mejor lugar para el equipo: un estado de mayor coherencia, equilibrio y conexión con su propósito. A través de dinámicas vivenciales y representaciones sistémicas, el facilitador ayuda al equipo a descubrir hacia dónde necesita moverse y cómo avanzar en esa dirección.

En otras palabras: el coaching sistémico busca llegar a un destino previamente elegido, mientras que la facilitación sistémica ayuda al equipo a encontrar el destino más adecuado y el camino para alcanzarlo.

Beneficios de la facilitación sistémica de equipo

  • El equipo gana claridad sobre su mejor posición dentro del sistema.

  • Se generan nuevas perspectivas al hacer visibles las dinámicas ocultas.

  • Se fortalecen la confianza, la cohesión y la colaboración.

  • El equipo se conecta con un propósito más amplio y sostenible.

  • Surgen cambios profundos y auténticos, fruto de la experiencia colectiva.


En resumen

La facilitación sistémica de equipo no busca solo lograr un resultado previamente definido, sino ayudar al equipo a encontrar su mejor lugar en el sistema y el camino para llegar hasta él.

Mientras que el coaching sistémico acompaña hacia objetivos ambiciosos ya fijados, la facilitación sistémica abre un espacio de exploración y descubrimiento, permitiendo que el equipo encuentre nuevas formas de crecer, colaborar y aportar valor al conjunto de la organización.

Te voy a confesar una cosa…

A lo largo de mi trayectoria profesional he vivido distintas transiciones. Algunas las elegí yo; otras, me eligieron a mí. Hace unos años, fui invitado a dejar un proyecto.

Curiosamente, una parte de mí ya anhelaba un cambio y tenía claro el siguiente paso. Sin embargo, cuando el cambio no depende de nuestra decisión, el impacto emocional —visible e invisible— se multiplica.

En esos momentos, la tendencia natural es mirar hacia delante, centrarse en lo nuevo. Pero hacerlo demasiado pronto puede tener un coste: dejar sin procesar elementos que, con el tiempo, se manifiestan en nuestra confianza, en nuestras relaciones o en nuestra forma de liderar.

El cambio forma parte de cualquier carrera profesional.

Pero cuando no lo hemos elegido plenamente, requiere algo más que estrategia: requiere consciencia, acompañamiento y tiempo para integrar lo vivido.

Tuve la suerte de contar con apoyo en ese proceso. Y aprendí que toda transición —elegida o no— puede convertirse en un punto de inflexión, si se aborda con la mirada adecuada.

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